
A pesar de ser descendientes de los dioses, los gigantes no eran inmortales. La Moira ya había precedido que la victoria de los dioses necesitaría de la ayuda de un mortal. Gea planto una hierba que convertiría a los gigantes en inmortales, pero desafortunadamente para ellos, Zeus lo descubrió antes de que pudieran utilizarlo.
La ayuda mortal vino de Heracles, quien apoyo a los dioses luchando contra los gigantes. Este fue de alguna manera el último examen de los dioses, quienes consiguieron salir victoriosos de una segunda lucha por el control de la tierra.